Panyfiestas
jueves, agosto 23, 2007
Cosas que pasan
Primero, venir a agarrarme una enfermedad propia de bebés*, a mi edad...


Y segundo, tener tantos mocos atascados en el cerebro, que no pude recordar que hacía 10 segundos que había apagado la hornalla y agarré la cacerola caliente con la mano... tres yemas de dedos un poquito apachurradas...


Debería quedarme en la cama...


(*)= bronqueolitis

FE DE ERRATAS: según la doctora que acaba de verme, me dijo que no puede ser bronqueolitis, sólo bronquitis, por una cuestión de tamaño de los bronqueoleos... en fin... ¡es que no me anda el cerebro!

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martes, febrero 20, 2007
En descenso
Hace poco menos de un mes (faltan 5 días para que se cumpla), tuve que empezar una dieta estricta, no por cuestión de peso, sino por cuestiones digestivas. Mi pobre y torturado sistema digestivo lanzó la alarma de "¡dejá de lastrar y tomar como bestia!" y tuve que decirle adiós a los fritos, los snacks, los chocolates, los embutidos, las burbujas, el alcohol y, sobre todo, a las porciones grandes, entre otras cosas.

Cuestión que, de los 72 kilos récord a los que había llegado, la balanza (o báscula, como le dicen en internet) hoy marcó 68,5 kilos, pero teniendo un toallón mojado en la cabeza, así que redondeemos a 68.

No me venía mal bajar de peso, por otras cuestiones. ¡Pero el jueves el pregunto a la gastroenteróloga cuándo podré volver a tomar una cervecita!

Mientras tanto, las costuras de los jeans, agradecidas.

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miércoles, febrero 07, 2007
Todo bien por aquí
Salí de la endoscopía más despierta de lo que esperaban Dani y mi mamá. Ellos estaban esperando que los hicieran pasar para buscarme, y terminé saliendo yo a buscarlos. Después nos fuimos a desayunar y rompí todas las reglas de la dieta gastroenterológica: café con leche y tres medialunas de grasa. Si no iba a tomar el remedio (porque lo tenía que tomar en ayunas, no lo había llevado y no me dejaban irme sin desayunar), entonces, como diría otro blogger, a la mierda todo! Y bueno, sigo con sueño, pero nadie diría que hace un par de horas me anestesiaron.

Tanto el estudio de hoy como el del viernes dieron resultados negativos a todo lo malo. Mi estómago está bien, no tengo hernia hiatal, parecería que no tengo nada. Eso hasta que lo vea la gastroenteróloga y ahí veremos.

Mi doctora, la señora Hamamura, no parece japonesa, pero entre el apellido y la gente con la que trabaja debo sospechar que es descendiente directa de japoneses. Porque me mandó a hacer la endoscopía con un tal Gustavo Kido, que resultó ser hijo de Norberto Kido, el médico que le hizo las 1001 endoscopías a mi suegro. Y ellos sí que tienen cara de japoneses, sobre todo el padre. Dani los googleó y resulta que ellos tres, junto con 2 más de apellido japonés y un par más eran el equipo gastroenterológico del Hospital Francés. Queda todo entre japoneses, entonces.

Por supuesto, no pude evitar decirle a Kido jr. (parando a la anestesióloga al grito de "no me duerma todavía que le quiero decir algo") que su padre le había hecho varias endoscopías a mi suegro. Me preguntó el nombre y le respondí. Me preguntó cómo anda, y le dije que se murió. Qué simpática, yo. No quise agregar "y se murió acá, en terapia intensiva".

Con respecto a eso, Dani superó su... ¿cómo llamarlo?... trauma es demasiado fuerte, digamos "cosita" hacia el Sanatorio Otamendi y me acompañó (aprovecho la ocasión para decirle otra vez gracias y mandarle un beso; sé que lee el mail aunque haya dejado un solo comentario en la historia de este blog). Y otro beso a mi mamá, que también lee el blog y me acompañó.

Y voy cortando por acá. Creo que la anestesia sigue haciendo efecto y perdí la noción del tiempo. Cuando la gastroenteróloga me diga qué onda con mi sistema digestivo, les cuento. Pero supongo que todo se resume a esto: dieta.

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jueves, febrero 01, 2007
Así estamos
El único síntoma fue que me atragantaba, muy de vez en cuando, cuando tragaba comida, bebida o simplemente saliva. No importaba qué, la cuestión es que me atragantaba, me ahogaba y me largaba a toser un montón. Peri fue testigo justo un día antes de mi primer visita a la otorrino. Y ahí empezó la maratón.

Jueves: la otorrino inspecciona la garganta y determina que tengo una bruta faringitis. Descartadas todas las posibilidades de que se una simple faringitis por frío, concluye en que tiene que ser por reflujo estomacal. Me cita para el
Martes: sabiendo más o menos lo que me podía hacer, decidí quedarme en ayunas aún cuando no me había dicho nada; y tanto, que al final no hice más que tomar agua durante todo el día, hasta que volví a casa (el estudio se hizo finalmente a las 20hs y mi papá se tuvo que aguantar la impuntualidad por acompañarme). Me hace aspirar unas gotas espantosas para luego tragármelas; un relajante para dormir todo y poder, tranquilamente (ella, no yo), ponerme una fibra óptica por la nariz, bajar por la garganta y confirmar su teoría al observar que la laringitis también está inflamada. Y tanto, que sentía el tubito bajando, cuando se supone que hay suficiente espacio como para que baje sin tocar nada. Según mis cálculos, debo tener un par de centímetros de diámetro en la garganta para dejar que pase todo. Lindo.
Miércoles: luego de enterarme que en enero algunos gastroenterólogos se van de vacaciones, consigo turno con una doctora de apellido con sonido japonés para el día
Jueves: a pedido de la otorrino, le solicito una Radiografía de deglución. Al principio, sólo quería mandarme a hacer una Endoscopía, pero luego de pensarlo unos minutos, concluye que la otorrino tiene razón y me manda a hacer los dos estudios. Pedí turno para la radiografía y conseguí uno para mañana, no muy temprano, y lo lamento porque tengo que tener 9 horas de completo ayuno (ni agua puedo tomar). Después me fui al Otamendi, sanatorio que siempre tendrá recuerdos horribles para mí ya que ahí fue donde vivió sus últimos casi dos meses y luego murió mi suegro, sólo porque la doctora de apellido con sonido japonés me recomendó a un doctor para hacerme el estudio. Luego de vagar varios minutos por los pasillos (no de tonta, me mandaban de un lado para el otro) termino enterándome que ya se habían ido hacia hora y media y ya no podía pedir turno.

Así que la historia sigue así:
Viernes: primero pasar por el Otamendi para pedir turno y que me expliquen en qué condiciones tengo que ir (en ayunas seguro, pero me faltan los detalles), luego ir a hacerme la radiografía más extraña de mi vida (sí, va a superar aquella del yodo en donde me enteré que tengo un riñón con dos tubitos de salida) y esperar hasta el sábado para empezar a tomar el medicamento que me dio la gastroenteróloga, ya que lo tengo que tomar en ayunas y seguro que en el estudio me hacen tomar algo.

Ah, por cierto, me olvidé de pedirle a la doctora de apellido con sonido japonés que me recete algo de Bagó. Para el final de mi trayectoria (que en el medio incluyó una visita a una ortopedia para encargar unas plantillas), ya no podía acordarme siquiera la palabra "Endoscopía". Y volví a mi casa a eso de las 15hs.



Como diría Alakrán: iupi, viva la pepa.

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miércoles, enero 10, 2007
Sigan así
... sin señal de celular en casa, a pesar de dos reclamos telefónicos, uno por internet, uno de mi mamá y otro de mi papá
... toda la mañana perdida entre Rentas de provincia y el Banco Itaú por un impuesto que no me corresponde, que saben que no me corresponde, pero les tengo que llevar el certificado de Rentas para que no me lo sigan descontando y me reintegren lo que me sacaron, hasta que me vengo a enterar que el banco anotó mal el número de documento de mi madre y por eso me están cobrando el impuesto
... y ahora la computadora nueva, la que finalmente fue prendida para empezar a instalársele todo, ha decidido ofenderse por estar apagada durante 10 días luego de ser comprada y ya hace quilombo de entrada, con sólo el windows y un driver instalado
... y el calor
... y mi organismo, que sin lo del impuesto y sin lo de la computadora ya dio señales inequívocas de que algo está andando mal, así que no quiero saber qué puede pasar mañana después de un día así


Sigan así, que yo me voy a ir bien lejos
...de las antenas de celulares
...de los bancos
...de las computadoras
...de la sociedad toda.

Me voy a ir bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen lejos si todo sigue así.

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domingo, enero 07, 2007
"¡Eso no se puede hacer!"
me dijo la otorrinolaringóloga. Le hubiera contestado "ya me di cuenta que no se puede", pero lo cierto es que si hablaba me iba a volver a doler. Ella creía que yo no le hablaba porque no podía hablar, cuando en realidad no quería para que no me doliera al tragar saliva.

Típico de médico de guardia, tocó más de una vez el lugar donde se había originado el dolor, produciendo más dolor. "Es como si te hubieras hecho una contractura", sentenció. Más que eso, yo sentía como si me hubiera pegado con un caño de metal, como si me lo hubiera querido incrustar en la garganta.

Lo que hice fue estirar más allá de lo posible (eso no se puede hacer) el músculo -ese músculo que tal vez se llame esternocleidomastoideo, no el que va justo abajo del mentón, si no más a la izquierda-, decía, estiré ese músculo hasta que hizo ¡crac! al bostezar y tragar al mismo tiempo.

Eso no se puede hacer.





Y si lo lográs, ves todas las estrellas del universo.

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