Panyfiestas
jueves, julio 19, 2007
Sin palabras
miércoles, julio 18, 2007
Conozcan a Lejo
En realidad, no sé si Lejo es uno de los bichitos, todos los bichitos, el tipo al que se le ocurrió hacer los bichitos o significa "dedos" en ruso. Pero bue... Tota los descubrió y acá se los mostramos



(Hay que ser muy habilidoso para mover los dedos así...)
lunes, julio 16, 2007
Modales
Sí, ya sé: la diplomacia no es lo mío.



Y te lo dije de una manera muuuuuuuuuy bruta, pero ¡no puedo entender que, después de tanto tiempo, sigas insistiendo con alguien que no sólo no te merece, si no que encima no te da bola!

Merecés tanto más, y te lo estás perdiendo por ir detrás de un @#*#@**


(y te lo digo con cariño, ¿eh?)
Cuisine Queen
Entren a este juego y miren quién figura en el top 50.



Jejeje
domingo, julio 15, 2007
Que sea rock and roll
Siguiendo con mis predicciones brujeriles (últimamente adivino todo), el otro día estaba pensando en la banda de rock que tenía mi compadre, Más de lo mismo, y en la pena que me daba que no siguieran tocando; entre otras cosas que les pasaron, les tocó vivir la época del accidente de Cromagnon y el cierre de un montón de lugares en donde tocaban las bandas poco conocidas. ¡Pero ahora tenemos a Youtube para la difusión! Y justo cuando se lo estaba por decir a Fito, me dice "che, ¿te conté que nos juntamos con los de la banda y estamos tocando de vuelta?".



Acá está una muestra de la vieja banda, en los viejos tiempos, en el clausurado decenas de veces Marquee, grabado por quien escribe (la camarógrafa oficial de la banda), para que nos vayamos poniendo en clima mientras esperamos el primer disco de "Rockandroll hotel" y sus recitales.

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jueves, julio 12, 2007
Dominó
Me llegó por mail un comercial de la cerveza Miller, lo busqué en Youtube para ver si lo podía poner acá y, claro, lo encontré:




Pero me tenté y empecé a mirar las "otras sugerencias similares" que aparecen al lado y encontré esto, el sueño de cualquier dueño de una pc:

La segunda nevada
¡Qué bronca! Como a muchos, nos habían embaucado. La empresa que habíamos contratado para ir de viaje de egresados a Bariloche nos dio fecha para la segunda quincena de septiembre, cuando habíamos pedido la primera. "Olvidémonos de la nieve", debo haber pensado en ese momento. Pero lo cierto es que los chicos que fueron en la primer quincena (otra división, donde había una amiga) no vieron nevar y encima creo que en el cerro la nieve estaba hecha sopa, un asquete.

Los primeros días, en Bariloche llovía. Sí, veíamos nevar en los cerros, aunque veíamos nevar dentro de una nube, porque los días estuvieron bastante feos. Pero me daba bronca volver a la ciudad y que lloviera, persistentemente, mojándote el asqueroso enterito que te obligaban a alquilar. "Si va a llover, mejor que nieve", deseé durante tres días.

Al cuarto día, como siempre, me levanté temprano. Es que no me quedaba hasta tarde en los boliches; mi mejor amiga no iba porque se le destrozaban los oídos por el volumen de la música; entonces yo iba para conocerlos, bailaba un ratito y me volvía porque me aburría soberanamente. Me levanté, decía, y ví algo por la ventana que me resultó familiar: copos de nieve. ¡Nieve en Bariloche! Como la primera vez, empecé a los gritos "¡Nieve, nieve!" y tanto Carola como las dos chicas que estaban en la habitación saltaron de sus camas. Seguí al grito de "¡Nieve, nieve!", salvo que en vez de despertar a mi familia desperté a todo el hotel, porque bajé los cuatro pisos por la escalera gritando; no quería que nadie se perdiera semejante espectáculo.

Salí con la cámara que me habían prestado mis papás (aquella misma que siguió sacando fotos en Choele cuando ya no tenía rollo) y saqué unas hermosas fotos de Bariloche nevada (que subiré cuando las escanee; por ahora les dejo la única que tengo en la compu que, encima, no está nevando).


Al día de hoy, Dani ve esas fotos y muere de envidia... él fue montones de veces a Bariloche en invierno y jamás vio nevar en la ciudad (salvo una pequeña agua nieve que cayó hace dos años) como Carola, yo, y nuestros compañeros de secundaria vimos nevar en septiembre de 1992.


[continuará]
martes, julio 10, 2007
Admitilo: estás gordo
Porque apenas se movió, entre sueños, y se le terminó su cama calentita, con lo cual cayó rodando, medio dormido, hasta aterrizar en el piso con un "¡miau!". Tan gordo está, que ya no entra sobre el televisor.





Pero es imposiiiiiiiiiible ponerlo a dieta. Si no hay comida en su plato, Homero empieza a tirar todo lo que esté a su alcance hasta conseguir su cometido.
La primer nevada
Era temprano, sobre todo para ser vacaciones de invierno. No sé por qué, pero tenía la costumbre de levantarme temprano, mientras el resto de la familia dormía, y me iba a la cocina de mis abuelos. Ahí me armaba un "nevadito": una gran rodaja de pan casero untada con manteca y cubierta con una gruesa capa de azúcar. Esa mañana, como otras, me había puesto a jugar a las cartas con una de mis primas (que no era Cata), una de las pocas que se levantaba igual de temprano. En un momento, por la ventana grande de la cocina, empecé a ver cosas blancas que flotaban. "Plumas", pensé. "Plumas blancas de las gallinas. ¿Se estarán peleando?". Pero me di cuenta casi al mismo momento que no podía ser eso, que tenía que ser algo más irreal, más imposible, más increíble, sobre todo estando en Choele Choel, provincia de Río Negro, lugar donde (según mi abuelo) las tormentas llegaban, se abrían en dos, y se juntaban del otro lado, sin largar una gota sobre el pueblo.

Salté de la silla corriendo hacia las habitaciones para levantar a los dormilones al grito de "¡Está nevando, está nevando!". Y todos, mis abuelos, mis papás, mi tía Martha, mis hermanas, mis primos, se fueron levantando para ver lo que mis ojos descubrieron primero.



**********
Ahora que lo pienso, debe haber sido en 1987; o tal vez unos años antes. Porque las fotos que sacó mi papá se sobreimprimieron sobre la última que realmente salió (el rollo era de 24 fotos, pero la máquina siguió sacando), una foto en la que yo llevaba la bandera de la escuela (y ahí sería 1987) o era escolta (entonces hablamos de unos años antes). Lamentablemente, no quedó ni una sola foto de la nieve que cayó esa mañana en Choele, con la enredadera de hojas enormes cubiertas por un par de centímetros de nieve blanquísima, parecida a la azúcar que le había puesto al pan un ratito antes. Pero esas imágenes (los copos-plumas, las hojas de enredadera blancas) quedaron bien a resguardo en mi cerebro.


[continuará]
lunes, julio 09, 2007
¡No lo puedo creer!
(Loyola y Malabia, Villa Crespo, Buenos Aires, hoy)



Creo que pocas cosas me volverán a sorprender tanto.


sábado, julio 07, 2007
Lamentablemente
y a pesar de haber visto el trailer (y por culpa de) eventualmente caeré en algún cine a ver El arco.

Por culpa de: las imágenes, que me parecieron muy lindas, aún cuando copian el estilo Disney

Lamentablemente: porque ya escuché que las voces son igualmente de malas como en toda película animada argentina, y hasta de Disney pero doblada acá. No sé cuándo se van a poner las pilas para llegar, medianamente, al nivel de Favio Posca poniéndole la voz a Edna Moda en Los increíbles.

Y lamentablemente: voy a estar tooooooooooda la película esperando que Noé diga en algún momento "¡qué grande esta tarjeta!" (o mejor dicho, qué grande esta arca).
martes, julio 03, 2007
Maldita seas
Vos, seguramente flaca, pero con curvas, lindita de cara, joven;
vos, que por alguna razón (altura, contextura física, o vaya a saber uno qué) no trabajás de modelo;
vos, que trabajás sábados y domingos un par de horitas, enfundada en tu trajecito, con sonrisa Colgate de oreja a oreja;
vos, que no parás de repetir a quien se te cruce "¿quiere probar?";
vos, hijaderremilputa, que el domingo estuviste en el Jumbo de Almagro haciendo la degustación del Tholem Caprese y dejaste el pote del queso en la heladera junto con todos los otros potes que estaban a la venta, pote perfectamente desquitado de su tapita dorada que lo cerraba herméticamente, en cuyo interior el queso mostraba las huellas perfectamente marcadas por un cuchillito de plástico, pote de Tholem Caprese con etiqueta dorada que por puta suerte hoy agarré de la heladera y me llevé...

Vos, degustadora de mierda, ¡maldita seas!
domingo, julio 01, 2007
Envíciense