Panyfiestas
viernes, diciembre 01, 2006
Cuento con vueltas
La atrapó con la zurda, su mano torpe. Aunque, a esta altura, estaba sospechando que su mano izquierda no era tan torpe como creía. ¿Cómo, si no, entonces atrapó al bichito volador con esa mano?

Durante unos segundos se quedó pensando si ya lo habría aplastado. Intentó apretar la mano, por si las dudas, y ahí se dio cuenta que o bien su mano izquierda sí era torpe, o la forma en que había quedado la mano cerrada no permitía que la cerrase más sin tener que abrirla. De cualquier manera, no pudo cerrar más la mano.

Y cuando la abrió, el bichito salió volando hacia el techo enmohecido y con la pintura cayéndose. Pero no fue derecho, dio unas vueltitas, no para festejar que había escapado de la muerte, sino más bien porque no podía volar en línea recta después de semejante apretón.

"Ajá, entonces si lo aplasté" pensó. "Pero poquito". En conclusión, su mano izquierda había obtenido el beneficio de la duda acerca de su torpeza.

El bichito llegó al techo y se pegó a él. Tan atontado estaba luego de su captura y liberación, que no se dio cuenta que, de todo el techo, había elegido probablemente el lugar menos indicado: a menos de cinco centímetros había una araña. Pequeña, pero araña al fin. Con un rápido deslizamiento, la araña se le fue encima.

Y ahí quedaron, bichito y araña, en el techo del baño.

"Me pregunto si no hubiera sido mejor que lo aplastase con la mano" pensó.


"Pobre bicho"



(de la serie "Anécdotas triviales de un día cualquiera")

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