Panyfiestas
martes, diciembre 30, 2008
Macabro hallazgo en mi departamento
(música de "Barras y estrellas", la cortina de Crónica)

Mientras hablaba por teléfono con una amiga, me puse a juntar manojos de pelos gatunos y restos de relleno de sillas del piso. Sí, un gato produce estos efectos; y mutiplíquenlo por dos, porque Penélope está de visita. En un momento, creo que (y espero olvidarlo) toqué algo creyendo que era un cacho de goma o algo así. Pero con forma extraña. Muy extraña.

Quise gritar al darme cuenta lo que era, pero seguía hablando con mi amiga y no lo quería alarmar con los gritos. Aunque después me preguntó qué estaba haciendo y le conté mi horrible, espantoso, macabro hallazgo: un dedo de algún animal, con uña y todo. ¡QUÉ ASCO!

Lo que más me despistó era el tamaño. Porque si bien tiendo a pensar que es una garra de reptil, el dedo es tan grande que podría ser de alguno de los gatos. ¿Se lo habrán arrancado en alguna de sus peleas? Conté los dedos, no sin recibir antes un par de arañazos de parte de Penélope (Homero es un santo, sólo me araña por accidente, nunca por voluntad propia). Todos los dedos gatunos en su lugar. Entonces, ¿de quién es ese dedo? Seguramente, de una iguana. No podía ser de un gato porque tiene la uña muy pequeña, pero el dedo es bastante grandote. Aunque, pensándolo, las iguanas tienen los dedos largos.

El dedo quedó ahí donde lo dejé, porque quiero que Dani lo vea. Él me preguntó si no sería de la última iguana que encontramos, la que casi piso con el pie descalzo. Pero no podría ser, ya estaría podrido a esa altura.

Entonces, si es el dedo de otra iguana, lo que me preocupa ahora es:

¿DÓNDE ESTÁ EL RESTO?

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